a mi padre, que murió soñando con un mundo más justo

viernes, 10 de junio de 2011

reflexiones de Gregorio Marañón

Gregorio Marañón fue médico, humanista y liberal. Fue también un intelectual implicado en la vida política en la vida política de sus país y colaboró decididamente en el advenimiento de la República.

La deriva revolucionaria y el estallido de la Guerra Civil le distanció de la República, como le ocurrió a otros intelectuales claves de la época como Unamuno y Ortega. El protagonismo de las masas y su radicalización asustaron a estos personajes elitistas que veían en la turba resentida por siglos de miseria y humillación un peligro mucho mayor que una reacción enérgica de las fuerzas conservadoras.

Aún así, ya en el exilio francés, desde 1937, Gregorio Marañón fue anotando agudas e interesantes reflexiones sobre su época que no me sustraigo a reproducir aquí y que extraigo del cultural de El País (Babelia 27-03-2010):

-"La revolución es el momento de los fracasados, de los anormales y de los genios. Los hombres normales tienen poco que hacer en ella".

-"En los que hacen la revolución está el alma ciega de los resentidos; pero en los que se defienden de la revolución ¿no está el alma ciega de los egoístas?".

-"En las luchas sociales, el pueblo no siempre tiene razón; pero es siempre el que tiene más razón para no tenerla".

-"Ser historiador no es saber la Historia pasada sino comprender la Historia presente ".

-"El triunfo no es un regalo sino un préstamo que hay que devolver, con intereses usuarios, en forma de generosidad ".

-"En la posición de los hombres frente a los cargos públicos hay una absoluta oposición entre el querer y el deber. El que quiere un puesto es que no debe ocuparlo. El que lo ocupa y lo quiere conservar es que se debe ir. El que quiere irse, debe quedarse. Por la magnitud del deseo de irse se mide la necesidad de quedarse".

-"Hay hombres que sólo viven a gusto en la oposición. Yo soy uno de ellos. Es como un masoquismo social. Pero creo que fecundo. La vida oficial mata toda la iniciativa profunda de los hombres".

-"Si hay hombres que no tienen la conciencia de que algunas horas de su vida debieran borrarse a toda costa, quisiera conocerlos... para no fiarme de ellos".

-"Los grandes políticos son sólo aquellos que tiene o una fe ilimitada en los hombres o un profundo desprecio por ellos. Esto es la razón por la cual los hombres liberales y humanistas no serán nunca grandes políticos: para ellos, el hombre no merece ni la confianza ni el desprecio, sino simpatía, piedad y comprensión".