a mi padre, que murió soñando con un mundo más justo

viernes, 8 de octubre de 2010

Fish Tank

Fish Tank (R.U., 2009, direcc. Andrea Arnold) es una magnífica película. Ganadora de varios premios (Bafta británico, Festival de Cannes), hace algún tiempo la disfruté en la Filmoteca de Extremadura y desde entonces he pensado en escribir sobre ella. El tema social ha tenido siempre su espacio en el cine británico, son numerosos los retratos de la clase obrera o de sectores marginales, la vida en sus barrios, sus anhelos, sus frustraciones. El más conocido en Europa es, sin duda, Ken Loach; su obra ha trabajado reiteradamente el tema, lo ha hecho desde una perspectiva militante, en ocasiones, demasiado idealizadora y, quizás, simplificadora.

Para mí Fish Tank supera esa perspectiva y se acerca al mundo de una adolescente en una familia desarticulada y carente de recursos de una forma más natural, casi de forma parecida al cine documental; no hay militancia directa, pero el resultado es igual de combativo: no todos tenemos las mismas posibilidades, las gentes que nacen en el entorno en el que nace la protagonista (la actriz Katie Jarvis) tratan de buscar su propia salida, y rara vez es exitosa; carentes de conciencia social, su lucha es instintiva, las posibilidades de promoción social mínimas. Mia busca cumplir su sueño de bailar y fracasa; se enamora de quien no debe y fracasa; su vida familiar es también un fracaso: su madre fue una joven madre soltera que nunca asumió sus nuevas responsabilidades. Ella carece de amigos, los pocos que tiene los pierde; termina encontrando a un joven marginal, sin futuro como ella. Su relación es confusa, lo cierto es que los dos necesitan no estar solos.