a mi padre, que murió soñando con un mundo más justo

miércoles, 8 de diciembre de 2010

contra el olvido

Este puente estuve de vacaciones en la provincia de Jaén. En la catedral grandes lápidas de piedra noble recordaban los nombres de numerosos eclesiásticos asesinados por "la revolución marxista" en aquellos pagos durante la contienda civil. Recientemente mi compañero e historiador Pepe Hinojosa ha estudiado los asesinados por los golpistas durante la Guerra Civil en la ciudad de Cáceres. Según sus estimaciones provisionales alcanzan la cifra de cuatrocientos. La mayoría no se sabe dónde está y permanecen abandonados a su suerte. En ningún lugar aparecen sus nombres.
Estos muertos son de tercera, la mayoría no tienen lápida, ni nombre, de muchos se ha perdido su recuerdo, pero algunos quieren que no se diluyan en el tiempo y puedan recibir un entierro digno, como recibieron (aunque fuera años después) la inmensa mayoría de los murieron en la zona republicana. Por eso es tan bonita esta iniciativa que tuvieron hace unos meses algunos artistas, y por eso quiero dejarla en mi blog.