a mi padre, que murió soñando con un mundo más justo

viernes, 15 de octubre de 2010

un deseo (o varios)


la lectura de las reflexiones que un buen compañero ha hecho entorno al espectáculo mediático montado alrededor del rescate de los mineros chilenos, me hace sentir la necesidad de expresar sobre la marcha varios deseos con la mayor potencia de voz: que millones de trabajadores dejen de sufrir, también en España, condiciones laborales draconianas y humillantes; que esos trabajadores no olviden que lo poco que tenemos nadie lo dio gratis y costo sacrificios de obreros en tiempos pasados no tan lejanos; que los patronos sin escrúpulos asuman responsabilidades (o se las hagan asumir) y que los políticos cómplices no empleen artimañas burdas para tapar sus vergüenzas. Mi profundo sentimiento antinacionalista se ha reforzado en estos días: que fácil es manipular a la masa con arengas patrióticas; cuando eso ocurre el pueblo se convierte en chusma y a mí me embarga la pena. Demasiadas veces en la Historia han jugado con nosotros como si fuéramos fichas del Risk (¿os acordáis de ese juego de estrategia?) y por eso mi principal deseo es que se evaporen las patrias y se extingan los patriotas.