a mi padre, que murió soñando con un mundo más justo

martes, 13 de julio de 2010

al menos en el balcón de este blog ondea la BANDERA TRICOLOR, no la rojigualda

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Ya sé que dije que no volvería a escribir hasta septiembre, pero he sufrido una saturación de patriotismo en los últimos días con motivo de Mundial de Fútbol y no me podía quedar de brazos cruzados. En muchos balcones y ventanas, en la televisión, la profusión de "símbolos nacionales" ha sido bestial. No puedo objetar nada frente al que hace uso de esos símbolos, son los suyos y le respeto, pero parece que los demás no existimos, que los 47 millones de españoles, todos, absolutamente todos, amamos y sentimos esos colores; y eso, ¡NO ES CIERTO!, aunque obviados, en este Estado varios millones de personas (pocos millones, pero son millones) tienen otras banderas: puede ser la senyera, puede ser la ikurriña, puede ser la tricolor. Yo no tengo patria pero sí tierra, raíces, y mis raíces solo me hacen sentir una bandera, y quiero que hasta septiembre en este pequeño rincón de la red, sitiado por la avalancha rojigualda, ondee la bandera republicana y suene su himno; sin acritud, sin insultos, solo como una forma de revindicar que este país es aún muy diverso, y los que no seguimos la ola tenemos el derecho democrático a seguir sintiendo lo que nos de la gana.

Y es que LAS BANDERAS NO SON SIMPLES TRAPOS, son mucho más, tienen demasiado detrás. Por eso para mí uno de los grandes fracasos de la Transición fue el de los símbolos: la izquierda y los sectores republicanos tuvieron que asumir los símbolos de los ganadores y despojarse sin discusión de los suyos, parece una tontería pero perdieron sus referencias visuales y sonoras. A partir de entonces, los perdedores tendrían que aprender a emocionarse, a sentir los símbolos de los ganadores de la Guerra Civil. Si la Transición hubiera sido verdadera se hubieran buscado soluciones: nueva bandera, nuevo himno, ni de unos ni de otros, y entre todos aprender poco a poco a quererlos. Pero no, tú tendrás que tragarte los míos.

Y yo tengo algo claro, yo no me voy a tragar nada, por lo menos yo NO ME VOY A TRAGAR NADA. Respeto a quién siente la actual bandera como suya, pero él debería hacer lo mismo conmigo. Acato su presencia a nivel oficial, pero salvo que me hagan un lavado de cerebro, jamás sentiré nada ni me emocionaré ante su izado o cuando el himno monárquico suene.

Mi padre cometió el "error" de transmitirme memoria y después, como historiador, yo me encargué de asentarla y anclarla a mi corazón: cuando pienso que todas las mañanas los miles de presos del campo de concentración franquista de Castuera, yo he estado allí y he pisado donde pisaron ellos, tenían que cuadrarse firmes ante una gran cruz (de la que todavía queda el pedestal) y escuchar el actual himno mientras que la actual bandera ondeaba al fondo, ateridos de frío y desgastados por el hambre y la tortura; cuando pienso en esa imagen sufro retortijones.

Quiero que el lector se ponga en mi posición. Imagine que es firmemente monárquico y profundamente conservador, que los suyos vieron la represión republicana, que después ha estudiado y conocido el horror de las "checas" estalinistas y el descontrol de las milicias obreras ávidas de venganza; es, además, profundamente religioso y recuerda con horror el sufrimiento de la Santa Madre Iglesia durante los "años rojos". Y ahora imagine que en la Transición se hubiera decidido aceptar la bandera republicana y el himno de Riego como los oficiales del país. Pregunto: ¿Qué sentiría hoy hacia la bandera de su país?, es más ¿la consideraría suya, propia?, cuesta, ¿verdad?.

No hay que preocuparse, LAS NUEVAS GENERACIONES ESTÁN OLVIDANDO PRONTO. En 5o ó 60 años todo estará resuelto y ya nadie recordará otros trapos y otras músicas. Pero que nadie se extrañe, mientras yo viva, al menos mientras yo viva, quedará en este país un individuo al que solo se le erice la piel cantando el himno de Riego y viendo ondear la tricolor (ver vídeo), ambos para mí símbolos de igualdad, libertad y justicia social.

Ahora creo que sí, que me voy definitivamente hasta después del verano, DEJANDO MI BANDERA EN EL BALCÓN DE MI BLOG.

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