a mi padre, que murió soñando con un mundo más justo

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sábado, 22 de febrero de 2014

peligrosa simplificación de la realidad: los ejemplos de Ucrania y Siria



Si uno no profundiza y solo se queda la superficie, si no muestra curiosidad y se deja informar por el puñado de medios de comunicación principales, puede llegar a sacar conclusiones demasiado simples y puede llegar a hacerse una idea equivocada de la realidad. El mundo que nos rodea es tozudamente complicado, lleno de aristas y matices de grises. 
A mí me ha interesado desde adolescente la geopolítica internacional. Con trece años ya inventaba mapas de países que no existían y recortaba y clasificaba las noticias internacionales que aparecían en la revista CAMBIO 16 que compraba mi padre. Ya sé que suena un poco raro, pero tiene que haber de todo. Por eso, porque me interesa lo que ocurre en mi mundo, soporto muy mal la tendencia que hay en Occidente a simplificar la realidad política internacional. Si leemos los periódicos o vemos las noticias, por ejemplo de Siria o Ucrania, terminamos creyendo que es una sencilla lucha entre buenos muy buenos y malos muy malos. Grave error.
En Ucrania parece que hay un gobernante seudodemocrático, profundamente corrupto y autoritario, al que se enfrenta un pueblo harto que pide democracia, limpieza y apertura al Occidente de la libertad y el respeto a los derechos humanos. Pero esto no es tan sencillo. En Ucrania hay dos Ucranias, dos mundos, dos pueblos. Yanukovich está en el gobierno porque tiene el apoyo claro de una parte importante de Ucrania (área suroriental). Es corrupto y autoritario, pero no lo es más que sus opositores proeuropeos. Esos opositores son, sobre todo, antirrusos, su defensa de la aproximación a la UE no está motivada por sus sólidas convicciones democráticas, sino por la necesidad de buscar un apoyo claro frente a su enemigo ruso. Esa división entre ucranianos occidentales, de lengua ucraniana, y ucranianos orientales, mayoritariamente rusófonos, ha existido siempre. Ya en la Segunda Guerra Mundial, los nazis encontraron sólidos apoyos entre los ucranianos occidentales, que colaboraron con ardor en la eliminación de judíos y en tareas de auxilio a las tropas alemanas. 
Otra visión simplista es la que rodea a los últimos acontecimientos en Kiev. Según los medios, los manifestantes de la Plaza de la Independencia son luchadores por la libertad que, jugándose la vida, se enfrentan a un dictador y a una policía brutal y despiadada. Bien, lo de policía brutal y despiadada es verdad, pero lo de luchadores por la libertad es discutible y que sean pacíficos es simplemente mentira. En esa plaza tienen una amplia presencia sectores ultraconservadores y ultranacionalistas, muchos de ellos filofascistas, que han desbordado a los partidos opositores mayoritarios más moderados y han buscado desde el principio la confrontación utilizando métodos de lucha muy violentos. Esos sectores, muy peligrosos para el futuro de Ucrania, aspiran a una Gran Ucrania en la que los rusofónos y otras minorías como los rutenos tienen difícil encuadre.

Siria es un caso aún más llamativo. Es indudable que el dictador Al Assad es un autócrata despiadado cuyo padre creó hace muchas décadas una dura dictadura fundamentada en el dominio de la minoría alauí sobre la mayoría sunní. Pero la guerra civil que se prolonga más de dos años es un fenómeno mucho más complejo. Desde que empezó la contienda no paro de ver en los telediarios las salvajadas del ejército mientras se silencia en la mayoría de los casos la brutalidad de los poderosos sectores integristas sunníes que controlan buena parte de los esfuerzos de los rebeldes. Hoy la oposición laica siria en muy débil y el peso de la lucha lo llevan a cabo los islamistas moderados y sobre todo yihadistas sunníes, muchos mantenidos y financiados por países como Arabia Saudí otros bajo control directo de Al Qaeda. Por otro lado, no hay que olvidar que las minoría alauí y cristiana apoyan mayoritariamente al dictador entre otras cosas porque su relativo laicismo favorece el respeto a la diversidad cultural y religiosa que se vería gravemente amenazada por los integristas sunníes. La brutalidad de la que hizo gala un jefe rebelde, que filmó en vídeo como sacaba el corazón de un enemigo y se lo comía, deja claro que el dictador no tiene, ni mucho menos, el monopolio de la maldad en la crisis siria. 

lunes, 10 de junio de 2013

la mitad de Francia está podrida


Para muchos y para mí, Francia es el alma de Europa. Allí nació la Ilustración, estalló la Revolución Francesa, nació el socialismo utópico, las calles de París vieron a los revolucionarios de 1848 y se sobrecogieron con los sucesos de la Comuna de 1871, el republicanismo democrático encontró en Francia un referente mientras que la resistencia francesa se convertía en símbolo de la lucha contra el nazismo, más recientemente el París del 68 se convirtió en el faro del mundo símbolo de libertad. 
Por eso nos hemos sobrecogido con las últimas noticias sobre el país vecino, supuesto ejemplo de tolerancia, libertad y defensa de los derechos ciudadanos. Nos hemos quedado perplejos cuando cientos de miles o millones de personas salían a la calle a rechazar algo tan poco peligroso como la extensión de derechos a la comunidad homosexual, hemos visto, avergonzados, a miles de individuos empleando la violencia para rechazar la igualdad, hemos alucinado con la noticia que relataba el asesinato a manos de hordas fascistas de un joven militante de izquierda. Y la mayoría ha bajado a Francia del pedestal, de golpe, todavía atónita con lo que ve y escucha.
Pero si miramos a la Historia, esa mitad de Francia podrida, tradicional, reaccionaria, militante hasta la violencia, siempre existió. En Francia la nobleza fue especialmente despiadada y allí la brutalidad de la sociedad estamental casi feudal fue más cruel que en cualquier otro sitio de Europa Occidental. Después de la Revolución Francesa pervivió un potente movimiento monárquico, católico y antirevolucionario que no cuestionaba algunos aspectos del proceso revolucionario, sino que a lo largo de todo el siglo XIX hizo una furibunda enmienda a la totalidad  del legado de la Revolución e intentó en repetidas ocasiones acabar con las conquistas republicanas. Cuando hablamos de Francia nunca debemos olvidar esa historia ominosa medio agazapada que muchos no conocen y que explica lo que hoy vemos por la televisión: la Francia antisemita del caso Dreyfuss, la Francia que abandonó a la República española presionada por los ingleses y por una parte muy importante de su opinión pública, la Francia colaboracionista con los nazis sin la que no hubiera sido posible el régimen de Vichy, la Francia colonialista que arrasó Argelia para defender a sus pied-noir, la Francia que cerró filas entorno a De Gaulle para frenar el movimiento de mayo de 1968, la Francia que vió nacer movimientos católicos integristas como los de Lefebvre y que respaldó con sus votos la expansión en los años 80 del neofascimo de Le Pen.
Hay muchas Francias en un país que es mucho más que París, que está lleno de pequeñas ciudades provincianas y un significativo mundo rural y agrícola en el que han pervivido con tozudez viejas ideas reaccionarias, un país en el que la emigración y la frustración ha cambiado sin prisa pero sin pausa el voto de amplias capas de la clase obrera francesa más marginal, que ahora arropa sin pudor las ideas del fascismo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

queremos un estado palestino




Amparado en su sacrosanta seguridad, el estado de Israel impide toda posibilidad de creación de un estado palestino con representación plena en la ONU. Argumentan que este estado debe llegar por una negociación que ellos mismos llevan años boicoteando. Su aspiración es la desaparición de Palestina y la anexión de los territorios ocupados (al menos Cisjordania). La expansión de los asentamientos sionistas ilegales en Palestina así lo atestigua, también el ominoso muro que además de aislar y desestructurar el territorio palestino, ha supuesto la anexión de facto del 15% de Cisjordania. 
Hoy se votaba su aceptación como estado número 194 de las Naciones Unidas, a pesar de las presiones, los palestinos han sido valientes. No es sostenible que casi cuatro millones de palestinos de Palestina y cinco millones de la diáspora permanezcan hoy sin nacionalidad ni pasaporte propio.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿qué pasa en el mundo árabe?

Lo que pasa es muy sencillo: los tiranos amigos de Occidente ya no sirven, han dejado de ser útiles para manipular y reprimir a unos pueblos que han madurado y que están hartos de privaciones y desigualdad. No sé si todo esto servirá para algo, pero ha destapado la verdadera careta de algunos "supuestos defensores de la democracia". Y luego muchos se preguntan porque ha crecido tanto el integrismo islámico: mientras una oligarquía corrupta y occidentalizada se repartía la tarta, los pobres sólo recibían medicamentos y comida en las mezquitas. La torpeza de Occidente con el mundo árabe es difícil de igualar, ha priorizado la defensa de sus intereses (y los de Israel) y nunca se ha preocupado de sentir el latido de esos pueblos. En los últimos años aumentó el acceso a la educación pero nadie se interesó por generar un tejido económico que absorbiera esa nueva generación, eso fue el remate; el chaval que se inmoló en Túnez era un informático en paro que vendía fruta ilegalmente en la calle. Occidente quiere ahora defender y comprender la lucha por la libertad de estos pueblos, ¿dónde ha estado en los últimos treinta años?. Este sábado El Roto lo bordó con esta viñeta.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

el pueblo olvidado

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En estos días los saharauis han vuelto a primera plana. Los medios han necesitado varios muertos para, de mala gana, volver su mirada a un lugar olvidado que ya a nadie parece interesar. A todo el mundo aburre ese tema, el problema palestino nos incendia, pero el problema saharaui, un problema entre musulmanes, no interesa. Allí también hay un muro de la vergüenza que casi nadie conoce.
La huelga de hambre de Aminatou Haidar nos recordó la incómoda existencia de un pueblo pequeño, de apenas unos cientos de miles de personas, que constituye un estorbo para todos. El conflicto del Sahara representa el último fleco de los procesos de descolonización de los años 50-70 y desde la teoría está muy claro lo que hay que hacer: aplicar la legislación internacional y las directrices de la ONU en este tema. Tomando como referencia el censo español de 1974 es necesario realizar un referéndum y que Marruecos asuma su resultado. Algo parecido ocurrió con Timor Oriental recientemente.
Pero Marruecos jamás aceptará la independencia saharaui y nadie quiere inportunarlo. La ONU parece haberse desentendido del conflicto y sus enviados han fracasado continuamente en su labor mediadora; Francia como gran potencia en la zona mantiene un claro apoyo a las posiciones marroquíes; España no quiere problemas con su vecino del sur y se desentiende de sus responsabilidades como antigua metrópoli, mientras que la Unión Europea prioriza sus relaciones con Marruecos buscando frenar el avance del integrismo islámico en el Magreb y pretendiendo una colaboración decidida del reino alauí en el control de los movimientos migratorios; y, finalmente, Estados Unidos protege su relación privilegiada con uno de sus más fieles aliados en el mundo árabe.
Creo que los chavales que hoy tiran piedras en las calles de El Aaiún y los que siguen viviendo en los campos de Tinduf no verán nunca un Sáhara independiente.

viernes, 15 de octubre de 2010

un deseo (o varios)


la lectura de las reflexiones que un buen compañero ha hecho entorno al espectáculo mediático montado alrededor del rescate de los mineros chilenos, me hace sentir la necesidad de expresar sobre la marcha varios deseos con la mayor potencia de voz: que millones de trabajadores dejen de sufrir, también en España, condiciones laborales draconianas y humillantes; que esos trabajadores no olviden que lo poco que tenemos nadie lo dio gratis y costo sacrificios de obreros en tiempos pasados no tan lejanos; que los patronos sin escrúpulos asuman responsabilidades (o se las hagan asumir) y que los políticos cómplices no empleen artimañas burdas para tapar sus vergüenzas. Mi profundo sentimiento antinacionalista se ha reforzado en estos días: que fácil es manipular a la masa con arengas patrióticas; cuando eso ocurre el pueblo se convierte en chusma y a mí me embarga la pena. Demasiadas veces en la Historia han jugado con nosotros como si fuéramos fichas del Risk (¿os acordáis de ese juego de estrategia?) y por eso mi principal deseo es que se evaporen las patrias y se extingan los patriotas.

viernes, 4 de junio de 2010

esto es desinformación





"Hace unos días una flotilla de barcos terroristas intentó trasladar armas y crueles asesinos entrenados en Afganistán a la franja de Gaza, con la intención de reforzar a las fuerzas integristas palestinas que tienen como único objetivo la destrucción de Israel por el simple gusto de hacerlo. Podrían vivir con comodidades en su inmensa franja de terreno sin molestar a nadie, pero están decididos a amargar la vida al pacífico pueblo israelí.

La flotilla terrorista fue asaltada en aguas territoriales hebreas por el ejército judío como único medio de proteger sus aguas y su seguridad. Desde el principio, los soldados sufrieron el acoso de los terroristas que contaban con todo tipo de armamento sofisticado y tenían intenciones criminales. Las fuerzas especiales israelíes intentaron ocasionar el menor daño posible sobre los saboteadores; a pesar de ello, tuvieron que abatir a algunos, muy pocos.

Desde entonces, la cortina de humo lanzada por los grupos de poder palestinos, de enorme influencia en los medios de comunicación occidentales, ha conseguido que buena parte del mundo se indigne contra el único Estado que respeta los derechos humanos y los tratados internacionales en el Oriente Medio. El trato que recibe Israel es una enorme injusticia y es fruto de la pervivencia de profundos sentimientos antisemitas y de la intoxicación permanente provocada por el influyente lobby árabe".

Los acontecimientos no se desarrollan como de verdad ocurren, sino como nos dicen que ocurren. Hoy más que nunca el control de la información es la clave en el nuevo e inquietante mundo que se avecina.

miércoles, 21 de abril de 2010

Israel, inmunidad e impunidad

Es difícil asumir que la política exterior de la primera potencia mundial y la estabilidad planetaria estén determinadas por los intereses y decisiones de un pequeño país que sólo tiene un puñado de millones de habitantes.

Ese país se llama Israel y es el único estado del mundo que goza de total inmunidad e impunidad. Tiene armas nucleares pero no ha firmado ningún tratado de no proliferación nuclear ni ha declarado su potencial; ningún país ha incumplido tantas resoluciones de las Naciones Unidas; puede llevar a cabo asesinatos “selectivos” en cualquier lugar del mundo sin tener que dar ninguna explicación; puede ocupar indefinidamente tierras que el derecho internacional no considera suyas y puede hacerlo sin asumir su responsabilidad como potencia ocupante; puede someter a un pueblo a una humillación perpetua y puede alegar defensa propia para aniquilar cualquier resistencia de ese pueblo; puede asfixiar lentamente a un millón de personas que se hacinan en el mayor guetto de la Historia (franja de Gaza) y luego denominar terroristas y machacar sin piedad a aquellos que, radicalizados y convertidos en escoria humana, utilizan a la desesperada lo que tienen contra el opresor; puede forzar la diáspora de millones de personas y obligarlas a deambular por el mundo sin patria ni pasaporte.

Para lograr este grado impunidad, Israel cuenta con varios factores a su favor:

-El apoyo incondicional de EEUU. Podría decirse que el Estado judío no es una pieza clave de la estrategia geopolítica internacional de Estados Unidos sino al revés.

-La ayuda de la comunidad judía internacional, especialmente influyente en los Estados Unidos, precisamente.

-El victimismo de que hace gala recurriendo continuamente a la trágica historia reciente del pueblo judío. Si alguien cuestiona su política corre el riesgo de ser tildado de antisemita primero, revisionista después y finalmente hasta cómplice en la distancia del Holocausto. De hecho, Occidente permanece todavía abrumado por los remordimientos y no osa cuestionar con determinación las tropelías del en su día pueblo exterminado.

-La división del mundo islámico, cuyos países están en manos de élites corruptas o bajo control de brabucones populistas (Libia o Irán).

Los fervientes turiferarios del Estado israelí siempre argumentan que es el único Estado verdaderamente democrático de la zona, rodeado por países pobres, corrompidos y autoritarios; pero eso no justifica en absoluto su actitud. Israel es un Estado democrático sólo de puertas para adentro, en su relación con los países vecinos se muestra arrogante y agresivo, cuestionando continuamente el derecho internacional y los derechos humanos. Sus defensores y el propio Israel justifican sus abusos parapetándose detrás de una palabra: SEGURIDAD. Si esa obsesión por la seguridad nacional fuera la verdadera causa de su comportamiento, no se explicaría la permanente actitud expansiva del Estado judío: lo último que haría un estado amenazado que teme por su integridad sería saturar de pequeños enclaves de colonización territorios hostiles (Cisjordania) donde se ve obligado a realizar inmensos esfuerzos militares para proteger a la población establecida en esas colonias ilegales e ilegítimas. Israel no aspira a mantener y proteger unas fronteras internacionales legales, sino a ampliar ilegalmente su territorio a la Cisjordania palestina, hostigando a su población, ahogándola económicamente mientras coloniza lentamente esas tierras. La creación del ominoso Muro de separación es una evidencia: el Muro no sigue la frontera de 1967, sino que incluye en Israel a Jerusalén este (territorio que considera sin discusión como propio) y más del 15% de Cisjordania, precisamente el área más fértil. A veces, cuesta no hacer comparaciones; también la Alemania de Hitler defendió su expansión territorial como único medio de garantizar su seguridad; esa Alemania también creó guettos y muros, y buscó construir una gran Alemania respetada y temida por sus vecinos. Hoy, los sectores integristas de Israel son, por lo menos, sinceros: la expansión judía está fundamentada en la legitimidad divina; “esas tierras son nuestras por que nos las ofreció Dios”, forman parte del gran Israel bíblico.

La creación del Estado judío fue el último abuso colonial que Occidente impuso al maltratado mundo árabe, un Occidente desorientado por el peso de la culpa que no reparó en las consecuencias de sus actos. A pesar de ello, Israel es ya una realidad incuestionable; la mayoría del mundo islámico la acepta. Es Israel el que no asume que no puede tenerlo todo, que debe ceder en parte, limitar sus pretensiones expansionistas y aceptar la creación de una estado palestino independiente y viable. Tampoco entiende que su supervivencia a largo plazo en un contexto hostil solo será posible poniendo las bases de una convivencia verdadera y asumiendo que no puede acapararlo todo. A corto plazo el poder de su ejército puede garantizar su existencia, pero solo a corto plazo.

Hoy no parece que la situación sea la más satisfactoria: la población israelí está cada vez más escorada hacia la derecha, los palestinos viven una verdadera catástrofe humanitaria que presagia una aún mayor radicalización, los integristas de Al-qaida usan sistemáticamente el problema palestino como excusa de su locura terrorista, EEUU es incapaz, gobierne quién gobierne, de moderar la actitud judía…. Un futuro amargo se cierne sobre la zona y será el maltratado pueblo palestino el que continúe sufriendo.

domingo, 7 de marzo de 2010

reflexiones sobre Cuba

¿Es posible permanecer indiferente ante lo que está ocurriendo en Cuba?. La muerte de Orlando Zapata ha llevado a primera línea el problema de la democracia en el país caribeño y ha puesto en una situación muy difícil al gobierno cubano. En Cuba, por mucho que los fanáticos de la Asociación Cubano-Americana lo griten a los cuatro vientos, no hay fusilamientos masivos, ni cárceles abarrotadas de presos políticos, ni inmensas fosas comunes, eso es verdad; pero también lo es que no existe verdadera libertad de expresión, que decenas de opositores están en los presidios por motivos de conciencia, otros muchos controlados bajo arresto domiciliario, que en las escuelas no se enseña a los niños a ser seres críticos y libres y se les dogmatiza sin piedad, que Gramma y el resto del seudoperiodismo oficial que inunda la isla es infumable y destila sumisión. La Revolución cubana ha fracasado en su intento de hacer de Cuba un país mejor y no entiendo porque a algunos sectores de la izquierda europea les cuesta reconocerlo. Yo lo tengo muy claro, una Revolución pierde su sentido si se deshumaniza. Hoy los dirigentes cubanos no pueden, ni siquiera, asirse al manido refugio del maravilloso sistema sanitario y educativo del País, claramente en grave crisis. Están totalmente deslegitimados desde el momento en que impidieron el debate y la crítica y se vieron incapaces de garantizar unas condiciones de vida digna a su población. Hoy son simples nacionalistas populistas que enarbolan el bloqueo económico como única causa de todos sus males, incapaces de diagnosticar el cáncer que les corroe por dentro desde hace mucho tiempo.