a mi padre, que murió soñando con un mundo más justo

martes, 19 de noviembre de 2013

mis héroes son barrenderos

Trabajadores de la limpieza de Madrid en lucha
El domingo no pude evitar emocionarme cuando vi las imágenes del cómite de empresa de los trabajadores de la limpieza de Madrid salir con semblante cansado pero eufóricos, con el puño en alto, de unas negociaciones difíciles que habían acabado con un rotundo éxito de la resistencia obrera. En una época en la que la patronal actúa con altivez desvergonzada, los poderes económicos y financieros han perdido el miedo a una clase obrera desmembrada, desestructurada, dividida y enfrentada,  en una época en la que la solidaridad y la conciencia de clase son palabras casi huecas y la actividad sindical ha sido conscientemente embarrada y desprestigiada, varios miles de personas han luchado con osadía por no perder lo poco que tienen. La huelga de los trabajadores de la limpieza de Madrid ha sido una huelga clásica, de libro. En una sociedad en transformación y sometida a cambios sociales y económicos vertiginosos, todavía quedan bolsas de obreros tradicionales, organizados en grandes empresas y con cómites de empresa ideologizados y con conciencia de clase. Es ahí donde todavía la lucha tradicional es posible, permitiéndonos comparar esa resistencia clásica y las nuevas formas de oposición y rebelión. Y como ya dije en una ocasión hablando de los mineros y sus movilizaciones, las nuevas formas de resistencia no soportan un mínimo la comparación: carecen de solidez ideológica que les permita definir unos objetivos claros, son desorganizadas y caóticas, ingenuas, descafeinadas, casi folclóricas, no son constantes y casi nunca generan incertidumbre entre los poderosos.
La lucha de los obreros de la limpieza de Madrid ha tenido un aire romántico que ha demostrado la eficacia indiscutible que tuvo y todavía tiene, en determinadas circunstancias, la resistencia tradicional basada en la UNIDAD, SOLIDARIDAD, CONSTANCIA, DIGNIDAD, ORGANIZACIÓN, CONCIENCIA DE CLASE Y PRESIÓN. Y esa presión obrera ha sido crucial, sin ella el trabajador está completamente indefenso ante una situación de evidente inferioridad en la correlación de fuerzas. Esa presión es la que hoy es cada vez más políticamente incorrecta en una sociedad mojigata y reaccionaria pero sin la cual la defensa de los derechos es casi imposible: sin los piquetes presionando a la entrada de los centros de trabajo, sin el control de los posibles esquiroles, sin lo que muchos llaman "actos vandálicos" es muy difícil luchar. Estas palabras pueden resultar incendiarias, pero más incendiarios son los comportamientos de gobiernos, grandes empresarios o mercados financieros. No me gusta ponerme panfletario, no es mi estilo ni el de mi blog, pero reconozco que después de tantas derrotas, esta pequeña victoria me hinchó de orgullo y me hizo recuperar un poco de esperanza. Todavía no son invencibles, todavía podemos hacernos respetar.

sábado, 19 de octubre de 2013

neofranquismo

El Valle de los caídos es todavía patrimonio nacional

El cielo se está volviendo azul oscuro casi negro. Después de varios decenios aparentemente arrinconado, el legado franquista vuelve a recuperar protagonismo en nuestra sociedad. Amplios sectores de la derecha posfranquista han reaccionado con vehemencia a los años de Zapatero y han recuperado una herencia que durante un tiempo prefirieron no enarbolar y que hoy pasean con orgullo y como seña de identidad.
Algunos son verdaderamente franquistas y vocean en medios de comunicación infames sus discursos intolerantes cargados de odio y altivez, hartos de soportar que aquellos a los que aplastaron hace 75 años puedan hoy opinar libremente y hasta gobernar.
Pero la mayoría no quieren una nueva dictadura, aceptan el juego democrático pero asumen como necesario el papel del franquismo en la Historia, lo consideran un instrumento quirúrgico que extirpó el mal en suelo patrio, frenó el avance del "bolchevismo ruso-asiático", recompuso el alma católica de la nación, aniquiló el peligro separatista y facilitó la paz social y el progreso económico. No quieren un nuevo franquismo, pero lo aceptan como una etapa fructífera para la Historia de España, de la misma manera que amplias capas de la sociedad chilena, hoy perfectamente insertadas en el juego democrático, defienden sin dudarlo el periodo histórico de la dictadura pinochetista como necesario.
Este nuevo estado de ánimo, esta nueva actitud de una parte nada desdeñable de nuestra derecha política hunde sus raíces en la fractura social que produjo la abominable segunda legislativa de Aznar y se consolidó durante los años de Zapatero.
Aunque el legado del último presidente socialista está hoy enterrado por su desastrosa política económica, puede que con el tiempo podamos analizar con menos ligereza y desde la necesaria distancia lo que supuso su valiente política en defensa de los derechos civiles.
Zapatero es el único presidente "republicano" que ha tenido la monarquía española. Su gobierno estuvo guiado por el espíritu que recuerda en muchos aspectos a la II República. En cuestiones que él consideraba innegociables vinculadas a los derechos de las personas, gobernó con valentía y no necesitó el consenso con la derecha, caracterizada tradicionalmente por dinamitar o al menos frenar todos los intentos de avance social en nuestro país.
Para amplios sectores de la izquierda menos moderada, Zapatero hizo una política social descafeinada, sin embargo, si lo comparamos con los pragmáticos años de Felipe González, se atrevió a cuestionar, aunque fuera mínimamente, lo que antes nadie se había atrevido.
A su política osada en defensa de los derechos de la mujer y del aborto y su apuesta revolucionaria por los derechos de los homosexuales, se unieron otras medidas más tibias pero también importantes que permitieron afrontar de otra forma el problema terrorista y el nacionalismo y crearon un ambiente propicio para la expansión del laicismo y la recuperación de la memoria histórica de los vencidos. 
Puede parecer y es insuficiente, pero en este último tema, los años de ZP facilitaron salir del rincón oscuro de la Historia a las víctimas del franquismo, favorecieron que la sociedad española conociera la magnitud de la tragedia (un verdadero genocidio) y que muchos terminaran asumiendo que los asesinados por la maquinaria represiva franquista no eran "chusma asesina e ignorante quemaiglesias". Durante decenios nos enseñaron que "los rojos eran bestias sedientas de sangre que querían destruir la civilización", después en la transición se convirtieron en personas y empezamos a escuchar frases como "todos fueron iguales, los dos bandos mataron por igual" y hoy, después de mucho esfuerzo en la recuperación de la dignidad de las víctimas del franquismo, sabemos que ni los dos bandos fueron iguales ni los dos bandos mataron por igual.
Frente a todo lo ocurrido en esos años, la derecha reaccionó con virulencia, Zapatero se convirtió en una obsesión y lo más suave que le dijeron fue "guerracivilista". Desde entonces se ha producido un rearme ideológico de los sectores conservadores que vuelven a asumir la herencia del franquismo como suya y a no avergonzarse públicamente de ella. En esa línea, de forma paralela, ha evolucionado la Iglesia, enrocada en actitudes verdaderamente reaccionarias y determinada a recuperar toda la influencia social que pueda, recordando con añoranza aquellos años en los que el catolicismo impregnaba hasta el último poro de la Piel de Toro. Y todo esto mientras se aceleran las beatificaciones de mártires de la Cruzada y el actual ministro de interior define estos procesos como actos no políticos, sino de unidad y reconciliación, pues esas víctimas que murieron por la cruz perdonaron a sus asesinos antes de morir. No se puede hacer una declaración más indecente y provocadora.
La política de recentralización del gobierno de Rajoy, su peligrosísima política de educación, su retorcida interpretación de los derechos de la mujer y su desafiante actitud hacia todo lo que signifique memoria histórica de los vencidos son solo una parte de los numerosos signos que confirman la recuperación de un "espíritu neofranquista" que se manifiesta en todos los ámbitos, desde la actividad institucional a la vida cotidiana.
Los grupos fascistas se mueven con relativa facilidad, los símbolos del antiguo régimen están cada vez más presentes, muchos políticos de la derecha política no esconden su "actitud comprensiva hacia aquellos años que salvaron la patria" y hay una evidente campaña de revisionismo histórico que pretende negar el alcance del genocidio franquista. Y todo ello unido a un cuestionamiento profundo del papel de los movimientos sociales en la sociedad, cuestionando, por ejemplo, las conquistas feministas o la utilidad de la labor sindical.
Mientras que a nivel económico propugnan un neoliberalismo inhumano, a nivel social buscan acelerar un proceso reaccionario en el que los valores católicos recuperen el mayor peso posible y, todo ello, facilitado por un contexto internacional favorable. Tiempos oscuros, sin duda.

jueves, 3 de octubre de 2013

viaje a ninguna parte


Parque natural de Somiedo (Asturias)
Desde hace tiempo tenía ganas de hacer un viaje muy especial. Quería sentir la libertad de no depender de horarios ni paradas obligadas e ineludibles. Para ello pensé en viajar solo y dormir en mi coche, sin ataduras y sin más limitaciones que las que yo quisiera ponerme. Este año, después de superar algunos problemas de salud, he podido hacerlo. Pero ¿a dónde ir?, siempre estuvo claro: a las montañas del norte, míticas para mí desde niño, siempre verdes y húmedas, tan diferentes de mi querido paisaje extremeño que abrasa el sol en verano.
Al principio pensé en una duración de nueve o diez días recorriendo desde el norte de Portugal hasta País Vasco pero diversas razones me obligaron a reducirlo a seis días (última semana de agosto de 2013) durante los que recorrería la Cordillera Cantábrica. 


Ruta seguida en mi viaje

Vistas desde el puerto de San Lorenzo (Asturias)
Siempre recordaré la primera vez que pisé aquellas montañas cuajadas de robles, hayas y castaños. A comienzos de julio de hace más de veinte años, con la mochila a cuestas, alucinado por vivir en carne propia una lluvia fuerte y pertinaz en pleno julio, rodeado de inmensos bosques de robles y obligado a dormir en una caseta de músicos porque todos los prados estaban encharcados y no eran aptos para colocar una tienda de campaña. Entonces queríamos ver el maravilloso bosque de Muniellos y lo vimos.
Desde ese viaje he vuelto varias veces a Asturias y Cantabria. Pero esta vez ha sido solo y sin prisas, sin límites, sin horarios, con la casa a cuestas. Mi coche de siempre ha sido adaptado de forma rudimentaria y sencilla para convertirse en casa.
Por supuesto, mi idea era hacer un viaje analógico y así lo hice. No tengo navegador pero, aunque lo tuviera, en este viaje hubiera sido un sacrilegio usarlo. Prefería construir el camino sin ayuda de nadie, sin temor a equivocarme y a dar la vuelta o seguir por ver que nos depara el equívoco.
Picos de Europa leoneses (Valdeón)
Para alguien del sur y del interior, la belleza de las montañas y el mar Cantábricos  hipnotiza y es fácil que termine mitificándolos. De todos modos, para mí todas las montañas son lugares especiales y mágicos, su nieve y su lluvia alimentan los ríos, son manaderos de leyendas e historias y  son refugio, sobre todo refugio, refugio para bosques y animales y refugio para resistentes y rebeldes a lo largo de la historia. Sin las montañas, tiranos y opresores lo hubieran tenido un poco más fácil.


Playa de Comillas (Cantabria)
En estos seis días he hecho un recorrido que muchos hubieran corregido y cambiado. Ha sido mi camino y el de nadie más. Cada persona transita su camino siempre diferente y original. No hay un camino igual a otro. Al respecto, recuerdo cuando después de un viaje por el norte de Portugal decidí leer con interés que decía José Saramago en su Viagem a Portugal sobre aquellos pueblos y tierras septentrionales. Tenía especial interés por lo que pudo escribir sobre la preciosa ciudad de Ponte de Lima. Sin embargo, cual fue mi sorpresa cuando descubrí atónito que en el viaje por su país el escritor de Azinhaga ni siquiera la visitó, la dejó a un lado mientras buscaba otros horizontes.
De la misma manera que fue incomprensible para mí el desaire que el escritor hizo a Ponte de Lima, es probable que algún lector no entienda por qué evité pasar por Covadonga, porque pasé pero no paré en Potes, por qué no hice la ruta del Cares si estuve a solo unos cientos de metros de su inicio o por qué no me acerqué a Santillana del Mar, localidad de la que estuve muy cerca. Por el contrario  recorrí en este viaje los parques naturales de Somiedo y Redes en Asturias, me aproximé a los Picos de Europa por Valdeón pero hice una ruta desde Caín que nadie hacía, busqué el mar en Ribadesella (Asturias) y Comillas (Cantabria) y terminé en el bello Valle del Cabuérniga en el centro de Cantabria. Sorteé diez puertos de montaña y transité por cuatro comunidades autónomas. En este recorrido solo algunos detalles estaban previstos y buena parte fue improvisado: lugares como el parque de Redes o Comillas no estaban previstos, la ruta que hice en Valdeón tampoco y los lugares que encontré para dormir se encontraron sobre la marcha; algunas veces comí y desayuné caliente pero eso se decidió in situ y según se desarrollaban los acontecimientos.
Bárcena Mayor (Cantabria)
Me llevé varias lecturas y un diario vacío, un cuaderno de tapas negras comprado en un chino, con la pretensión de rellenar el tiempo que pensaba me iba a sobrar. No sobró. Entre conducir, visitar y pasear por los sitios, andar por el monte y quedarme alelado viendo los paisajes, se fue el tiempo. Apenas encontré huecos para escribir mi diario cuya transcripción exacta aparece en este enlace.
Las fotos que aparecen son mías, las hice durante el viaje. En alguna salgo yo o algunos objetos míos, con ello solo pretendo frenar a los incrédulos que piensen que el texto me lo inventé y las fotos las busqué en internet.
Termino esta introducción con unas bonitas palabras de José Saramago recogidas en su ya citado Viagem a Portugal: "la felicidad, sépalo el lector tiene muchos rostros. Viajar es, probablemente, uno de ellos. Entregue sus flores a quién sepa cuidar de ellas, y empiece. O reempiece. Ningún viaje es definitivo. Este tampoco lo es".

Mi vehículo convertido en coche-cama

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Intemperie


Este verano han caído en mis manos libros de todo tipo, entre ellos el maravilloso Puente de Alcántara de Frank Baer, una novela histórica entrenida pero a la vez rigurosa  que leí por primera vez hace veinte años por recomendación de un profesor y ahora he releído con gusto y añoranza.
Pero la sorpresa mayúscula llegó a mí de forma casual: una pequeña joya literaria titulada INTEMPERIE  que me regalaron a comienzos de este verano y que es la primera obra de un extremeño afincado en Sevilla.
Su propuesta es diferente y sorprendente. Se trata de una obra cautivadora que merece una lectura lenta y sosegada. Aún así, acabarla solo nos ocupará unos pocos días, son apenas doscientas páginas con letra grande.
En un mundo cruel, donde un clima brutal y una naturaleza hostil hace a los hombres despiadados, un niño huye en busca de la libertad y de una vida que merezca llamarse digna. Y dignidad es lo que rezuma el otro personaje principal de la novela, el viejo pastor que enseñará al chaval lo que todos le han negado: a vivir y a hacerlo  con dignidad.
La lucha de ambos por sobrevivir nos atrapa desde el principio. Apenas hay otros personajes, en una tierra seca y casi abandonada dos personas que el azar encuentra huyen y buscan la esperanza "en las montañas del Norte". Por el camino deberán hacer frente a la sed y el hambre pero, sobre todo, a la impiedad  y la traición de los hombres. El mal y la brutalidad estarán representados por la figura del alguacil, la insensibilidad y la incomprensión por la figura del padre, la traición y la miseria humana por la figura del tullido. No hay mujeres en esta historia atroz en la que el omnipresente sol que ciega y seca el alma de las gentes solo deja de brillar, a modo de esperanzador final, en el último párrafo del libro.
La novela parece esculpida más que escrita. La narración es de gran sobriedad y busca solo lo esencial. Sobran artificios y florituras en la lucha por la supervivencia de los protagonistas rodeados de un paisaje abrasado y desolador que no deja de ser otro personaje principal más. Sin ese sol inmisericorde y ese paisaje arrasado la novela perdería buena parte de su fuerza.
Siempre agradeceré a quien me lo regaló que pusiera este libro en mi camino, es una obra que no deja indiferente y marca huella.

jueves, 27 de junio de 2013

final y principio


El verano es para un docente final y principio a la vez. El verano hace con nosotros lo mismo que con la naturaleza: nos agosta y aplana pero también nos renueva. Nunca me acostumbro a su calor pero siempre echo de menos su luz, sus tardes interminables y sus olores. 
Para alguien que nunca ha salido de un aula (primero como alumno y luego como profesor) es el verano el que marca el final y el comienzo de todo. De hecho, cuando yo hago balance del año nunca tomo como referencia el año tradicional sino el escolar.
Y hablando del que finaliza, ha sido un año en el que ha habido de todo: ha sido el año de los recortes, de las malas noticias sobre el ámbito educativo pero también he visto a los compañeros echarle arrojo y hacer lo que podían con lo que tenían, "aguantando marea" como decía mi padre. Ha sido un curso en el que de nuevo me ha fallado la salud y en el que me hubiera gustado que la naturaleza me hubiera dotado de más fuerza y energía; que le vamos a hacer, esto es lo que tenemos y con esas cartas hay que jugar. También he tenido alguna pájara profesional, de esas que de vez en cuando me asaltan, pero también grandes alegrías y recompensas y con ellas me quedo. Como siempre en la vida, hemos aprendido un poco de los errores y las decepciones, que de todo ha habido, y hemos encontrado gratas sorpresas por el camino, como algún compañero que en su peregrinar pasó por el centro y dejó huella. 
Tengo la sensación de que ha acabado un ciclo para mí. Cambiar es necesario, pero cuando uno tiene obligaciones e hipotecas, uno no cambia cuando quiere sino cuando puede. Mientras ese cambio llega, seguiremos disfrutando de los buenos momentos y las buenas compañías por la Sierra de San Pedro. Lo que no cambiará nunca (lo digo con permiso de una buena amiga que siempre me recuerda que nunca diga "nunca jamás") serán mis veranos revitalizadores en las montañas de Gata, siempre acompañados de chapuzones en el río , libros interesantes, atardeceres tocando el darbuka y obligados paseos matinales.
En septiembre es probable que este blog, que nunca pretendió durar tanto, vuelva para quien lo quiera leer.

lunes, 10 de junio de 2013

la mitad de Francia está podrida


Para muchos y para mí, Francia es el alma de Europa. Allí nació la Ilustración, estalló la Revolución Francesa, nació el socialismo utópico, las calles de París vieron a los revolucionarios de 1848 y se sobrecogieron con los sucesos de la Comuna de 1871, el republicanismo democrático encontró en Francia un referente mientras que la resistencia francesa se convertía en símbolo de la lucha contra el nazismo, más recientemente el París del 68 se convirtió en el faro del mundo símbolo de libertad. 
Por eso nos hemos sobrecogido con las últimas noticias sobre el país vecino, supuesto ejemplo de tolerancia, libertad y defensa de los derechos ciudadanos. Nos hemos quedado perplejos cuando cientos de miles o millones de personas salían a la calle a rechazar algo tan poco peligroso como la extensión de derechos a la comunidad homosexual, hemos visto, avergonzados, a miles de individuos empleando la violencia para rechazar la igualdad, hemos alucinado con la noticia que relataba el asesinato a manos de hordas fascistas de un joven militante de izquierda. Y la mayoría ha bajado a Francia del pedestal, de golpe, todavía atónita con lo que ve y escucha.
Pero si miramos a la Historia, esa mitad de Francia podrida, tradicional, reaccionaria, militante hasta la violencia, siempre existió. En Francia la nobleza fue especialmente despiadada y allí la brutalidad de la sociedad estamental casi feudal fue más cruel que en cualquier otro sitio de Europa Occidental. Después de la Revolución Francesa pervivió un potente movimiento monárquico, católico y antirevolucionario que no cuestionaba algunos aspectos del proceso revolucionario, sino que a lo largo de todo el siglo XIX hizo una furibunda enmienda a la totalidad  del legado de la Revolución e intentó en repetidas ocasiones acabar con las conquistas republicanas. Cuando hablamos de Francia nunca debemos olvidar esa historia ominosa medio agazapada que muchos no conocen y que explica lo que hoy vemos por la televisión: la Francia antisemita del caso Dreyfuss, la Francia que abandonó a la República española presionada por los ingleses y por una parte muy importante de su opinión pública, la Francia colaboracionista con los nazis sin la que no hubiera sido posible el régimen de Vichy, la Francia colonialista que arrasó Argelia para defender a sus pied-noir, la Francia que cerró filas entorno a De Gaulle para frenar el movimiento de mayo de 1968, la Francia que vió nacer movimientos católicos integristas como los de Lefebvre y que respaldó con sus votos la expansión en los años 80 del neofascimo de Le Pen.
Hay muchas Francias en un país que es mucho más que París, que está lleno de pequeñas ciudades provincianas y un significativo mundo rural y agrícola en el que han pervivido con tozudez viejas ideas reaccionarias, un país en el que la emigración y la frustración ha cambiado sin prisa pero sin pausa el voto de amplias capas de la clase obrera francesa más marginal, que ahora arropa sin pudor las ideas del fascismo.

jueves, 30 de mayo de 2013

no es otra película sobre la Guerra Civil


Oí hablar sobre ella y su paso por el festival de Málaga. Me interesó y quise verla, sin pretensiones. No me arrepentí. En una época en la que ir al cine es un acto de valentía solo accesible a quien pueda gastarse una respetable suma de dinero, hay que saber elegir bien, no jugársela, ir a lo seguro. Yo no iba a lo seguro pero algo me decía que la película merecía la pena.
Es un film notable, con un buen guión que logra acercarse a un periodo tan peliagudo como la Guerra Civil de forma sobria, realista y verdadera. Estoy harto de las películas sobre nuestra contienda, no me gusta como nuestro cine se ha acercado a ese periodo: o lo ha hecho desde la comedia o ha optado por una visión maniquea nada real. La mula es otra cosa. 
La película ha estado rodeada por una polémica que a mí no me interesa. Lo que me interesa es el resultado, y éste merece la pena. Ha sido muy conocida por los problemas durante el rodaje (el director lo abandonó antes de terminar y en los créditos la dirección es anónima), también por los problemas con la autoridad que bloqueó la subvención y casi acabó con el proyecto. Algunos han echado leña al fuego y han catalogado el film como demasiado condescendiente con los golpistas: que el protagonista sea un soldado del bando franquista no significa, ni mucho menos, que la película sea comprensiva con los valores de los insurrectos. De hecho, los personajes republicanos que aparecen (el amigo jornalero del protagonista o el alférez)  están dotados de una gran fuerza moral, rebosan dignidad. Se ha polemizado también sobre la aparente mala calidad de la imagen y desde la producción se ha argumentado que ese efecto anticuado se ha buscado adrede. Reconozco que no soy un entendido en la materia pero creo que buscada o no, esa imagen color sepia, como de otro tiempo, aumenta la sensación de realismo y acerca algunos momentos de la película a la verosimilitud de un documental contemporáneo.
Lo mejor de la película es Mario Casas. Nunca pensé que pudiera decir algo bueno del que hasta hace poco era solo un ídolo de adolescentes. Este actor ya me sorprendió positivamente en Grupo 7 pero ahora hace una buena interpretación acompañado por buenos secundarios entre los que destaca una María Valverde en el papel de una irritante niñata obsesionada con el prestigio social y la búsqueda de un marido "decente". En el largometraje se pretende con fortuna el realismo, por fin una película que muestra la mugre, la suciedad del frente, que muestra a esos reclutas que no entienden de política y solo quieren sobrevivir y reconstruir su vida. Y es que en la Guerra Civil la presencia de voluntarios cargados de ideales fue importante y eso se muestra en La mula (el miliciano amigo suyo o los fascistas que reciben con él la medalla) pero en los dos bandos, especialmente en el franquista, el peso de los soldados de reemplazo, de los chavales quintos fue abrumador. La mayoría de esos críos no estaban involucrados en el conflicto ideológico pero se vieron arrastrados al frente. Ese realismo del que hablamos se ve acentuado por la destrucción reinante, por el ambiente opresivo y desangelante conseguido con el predominio de tonos apagados. De todos modos, aunque la película tiene momentos muy duros, hay también sitio para la sonrisa aprovechando la relación del protagonista con la mula y la situación esperpéntica generada cuando el protagonista es condecorado. 
Largometrajes como éstos son necesarios para rellenar un hueco en el cine que interpreta nuestra historia y que últimamente ha sabido también afrontar con éxito el análisis del periodo justamente posterior, la Posguerra. Películas como Miel de naranjas o La voz dormida lo atestiguan.

            

miércoles, 8 de mayo de 2013

mañana hago huelga porque estoy harto de ellos



Mañana hay huelga general en el ámbito educativo. Y yo la hago. Me da igual que vayan cuatro, me da igual que la convoquen sindicatos desprestigiados, me da igual "que no sirva para nada", solo me importa poner de manifiesto mi indignación con estos cuatreros que con la excusa de la crisis quieren destruir el patrimonio colectivo de todo un país.
 Hago huelga en defensa de la educación pública de calidad pero también por muchas más cosas. Hago huelga porque todas las personas somos iguales en derechos y oportunidades, porque no quiero que los que tienen vuelvan a convertir esta tierra en su cortijo, hago huelga porque me toca las narices que a la gente le quiten una prótesis porque no puede pagarla, hago huelga porque tienen la desvergüerza de negarle la asistencia sanitaria completa a una persona simplemente por ser un maldito negro inmigrante ilegal, hago huelga porque quieren volver a reducir a los pobres a mano de obra semiesclava que apenas sepa leer y escribir, hago huelga porque a este sistema capitalista de mierda le sobra el 25% de la población y están hartos de mantenerla y asistirla. Hago huelga , además, porque quieren imponerme de nuevo su moral, su fe y su visión del mundo. Estoy harto y por eso, hago huelga. Hago esta huelga y todas las que se pongan por delante. Frente a ellos, contra ellos.

jueves, 25 de abril de 2013

25 de abril sempre: nova Revolução dos Cravos


No tienen la corrupción de Italia o Grecia, no han vivido el subidón de cocaína durante 12 años como España, no se han chuleado por el barrio exhibiendo su supuesto milagro al estilo coreano como Irlanda. Los portugueses solo han ido tirando, cometiendo errores y con sus problemas, como todo el mundo, pero solo tirando. Hoy el país es duramente castigado, lleva años haciendo los deberes sin rechistar y la respuesta desde el norte es siempre la misma: no es suficiente, hace falta más, y más, y más... Cuando la ciudadanía o las instituciones (como el Tribunal Constitucional) se rebelan la respuesta es contundente: no os resistáis o será peor.
Hoy el futuro de Portugal es negro. Los servicios sociales se derrumban, la sanidad y la educación están en situación crítica, el tejido productivo está por los suelos. El gobierno, servil y obediente, ya no sabe donde recortar y tiene poco margen. A este paso, quién sabe, podemos llegar a una situación apocalíptica: el castillo y el bello palacio de Guimarães puede que algún día se derrumben presa del abandono, con el tiempo el viejo funicular del Bom Jesus dejará de funcionar, será imposible subir por el valle glaciar del río Zezere porque las carreteras de la Serra da Estrela estarán abandonadas y solo los todoterrenos se atreverán a intentarlo, en las aldeias históricas de la Beira interior ya no quedará nadie y permanecerán todas en completo abandono, en el viejo Oporto la Unesco habrá retirado el título de Patrimonio de la Humanidad porque el deterioro será ya demasiado, las casas del Alentejo rural ya no serán de un blanco inmaculado, estarán ennegrecidas y no reflejarán con pasión el intenso sol veraniego, en Coimbra las ruinas romanas de Conimbriga estarán cerradas por peligro de derrumbe ante la falta de mantenimiento mientras la universidad languidecerá lentamente, en el Algarve ya solo vivirán alemanes e ingleses, ya no volveré a poder quedarme en la agradable Pensión Atlántica de São Martinho do Porto porque habrá cerrado, y Lisboa, no sé  que será de Lisboa, puede que su precioso Museo del Azulejo esté cerrado, que su Vía Augusta esté sucia y maloliente, que su Avenida da Liberdade termine cambiando de nombre y en el Chiado haya cerrado la antigua libreria Bertrand.
Hoy, más que nunca, Portugal necesita una nueva revolución de los claveles. Sin embargo, ¿quién es el enemigo a batir?, ¿contra quién hay que salir a la calle?, ¿contra la Merkel?, ¿contra el FMI?, ¿contra los mercados?, ¿contra quién?. Hace casi 40 años cuando sonó Grândola, vila morena los portugueses  tenían un enemigo claro y una esperanza factible, hoy todo es mucho más difícil. De todos modos, por lo menos ellos tienen una fecha para el orgullo y un himno que cantar en los momentos de desesperación.
Dejo este vídeo de una manifestación en la Praça do Comercio y si tenemos paciencia, a mitad del vídeo se canta la canción de José Afonso, simplemente emocionante. 25 DE ABRIL SEMPRE: NOVA REVOLUÇÃO DOS CRAVOS.

                    

domingo, 14 de abril de 2013

floración republicana


Esta mañana estaba en Plasencia y me he acercado al Valle del Jerte para ver los cerezos en flor. Estaban en plena floración (este año muy tardía). El paisaje era precioso pero artificial.Quien define la floración de más de un millón de cerezos como un prodigio de la naturaleza se equivoca. Es todo lo contrario, es un prodigio de la intervención humana en la naturaleza con la imposición de un monocultivo arbóreo de gran belleza y gran utilidad económica pero poco o nulo valor ecológico y natural. Desbarro, lo siento. Como decía, me he acercado al valle, he visitado Cabezuela y  Valdastillas y luego he tenido la brillante idea de acercame con el coche a la maravillosa cascada cerca a este último pueblo. Grave error. Cientos de turistas colapsaban la pequeña pista asfaltada que llega al lugar que solo un mes antes visité en la más absoluta soledad. Abandoné como pude la zona (y no fue fácil) y huí hacia lugares más tranquilos. En el pueblo de Cabrero me senté en un bonito mirador a escribir estas palabras que ahora estáis leyendo. Solo, con miles de árboles blancos delante de mis narices, pensé que hoy es 14 de abril, que HACE 82 AÑOS MILLONES DE ILUSIONES Y ESPERANZAS TAMBIÉN FLORECIERON A LA VEZ, SOÑANDO CON HACER REALIDAD UN MUNDO MEJOR. Escribí estas palabras sobre una pequeña hoja que había encontrado rebuscando en mi mochila y mientras recordaba la emotiva experiencia del pasado viernes, cuando mis compañeros de instituto y yo nos reunimos en nuestra tradicional comida republicana. El restaurante de siempre había cerrado y mi compañera Isabel, diligente como siempre, encontró un sencillo bar-restaurante como sustituto. Pregunté a Isabel si allí podríamos sacar nuestras banderas (siempre llevamos las de Sebas y la mía) y me dijo que sin problemas. Lo que nos sorprendió a todos fue que el dueño quisiera además fotografiarnos con el símbolo republicano para "colgarlo en facebook". Aunque Isabel lo conocia, ambos nos quedamos emotivamente sorprendidos cuando luego se acercó a nosotros y nos dijo: "yo tengo que tener cuidado porque tengo un negocio, pero quiero que sepáis que estoy contento con que hayáis venido, no olvido que a mi abuelo lo llevaron a la plaza de su pueblo y allí lo fusilaron". Toda la comida se le notó contento mientras nos servía. Como siempre nosotros cantamos nuestras canciones: En la plaza de mi pueblo, Grândola, El Himno de Riego. No solo no se molestó, sino que luego le preguntó a Isabel porqué no cantábamos más. Al final nos dimos un buen abrazo. Isabel y yo coincidimos que ese lugar merece ser sede de futuras comidas republicanas, sin duda. 
Hace un rato que llegué a Cáceres y lo primero que he hecho es coger mi pequeña hojita escrita en aquel mirador de Cabrero y pasarla al blog, antes de que deje de ser 14 abril. Todos los años escribo algo y hoy también tenía que ser. ¡SALUD Y REPÚBLICA!.